CUENTO JURÍDICO

Érase un estudiante de Derecho que siempre suspendía Financiero. Estudiase lo que estudiase, en cada convocatoria no pasaba del 4, así que desesperado se dispuso a buscar a alguien que a su parecer pudiera o supiese ayudarlo.

Buscando y buscando topó con un abogado de reconocido prestigio que eligió como candidato debido a su gran éxito, no solo en el ejercicio de su profesión, sino en su época como estudiante. Al plantearle su problema, el abogado se compadeció de él y prometió ayudarlo, y para ello se citaron al día siguiente a las 7 de la mañana en el paseo marítimo, recomendándole que llevara bañador y toalla.

A las 7 en punto del día siguiente, el afanado estudiante y su mentor se encontraron en el lugar indicado, y este último le invito a bajar a la playa y meterse en el agua, proposición que el estudiante fue cuestionando mientras se iban acercando a la orilla.

– No sé si me está entendiendo, lo único que quiero es saber como poder aprobar financiero – repetía el estudiante mientras se iban adentrando en el agua.

Cuando el mar les cubría a la altura de la cintura el abogado se abalanzó sobre el estudiante e hizo todo lo posible para ahogarlo manteniéndolo en el agua, mientras éste luchaba desesperadamente por emerger a la superficie. Luego de un tiempo, el abogado desistió y dejó al estudiante incorporarse, y éste, tras una lucha desesperada con su respiración, como una fiera se abalanzó contra el abogado.

– ¡Me querías matar!- repetía mientras forcejeaban. Pronto la furia del estudiante fue cesando y el abogado le preguntó:

– Cuando estabas ahí abajo… ¿En qué pensabas?

+ En salir como fuera a la superficie para poder respirar, lógicamente.

– ¿Pensabas en descansar? ¿Pensabas en bajar de fiesta? ¿Pensabas en que podías estar haciendo otra cosa?

+ Solo pensaba en respirar, era lo único que quería.

– Ahí abajo querías respirar por encima de todo, no sentías que estabas perdiendo el tiempo, no había distracciones, eras tú y todas tus fuerzas volcadas en un solo objetivo. Ahí abajo no sentías cansancio, no había caminos fáciles, nada era más importante que tu meta: respirar. 

Cuando quieras tener éxito con tanta intensidad como ahí abajo el respirar… lo tendrás.

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