¿Qué tengo que tener en cuenta si quiero opositar a Judicaturas?

           Existen llamadas que uno no puede rechazar: jugar en la selección española de fútbol, un featuring con Rosalía o una colaboración con Jurista Enloquecido. En este último caso, su estado de enloquecimiento le ha llevado a pensar que yo podía dar algunos consejos a opositores a judicaturas o estudiantes de Derecho que estén planteándose opositar. En primer lugar, supone un honor y, a su vez, una responsabilidad que me haya asignado esta misión. No es fácil sintetizar una serie de consejos o recomendaciones, pero habrá que intentarlo y espero estar a la altura del cometido.

            Ante todo, cuando se decide opositar, hay que ser consciente de que es una inversión a largo plazo, una carrera de fondo, plagada de sacrificios y de renuncias, pero que vale la pena en todo caso. Si estás dudando en opositar debes tener en cuenta que estás hipotecando unos años de tu vida, así que debes tener una fuerte vocación de servicio público. A la hora de iniciar la preparación, lo habitual es que, si no conoces a ningún preparador, acudas a algún departamento de tu facultad y te informes sobre los distintos jueces, magistrados, fiscales o letrados de la Administración de Justicia que preparen en la zona en la que se encuentra tu universidad: éste es el primer paso, la elección de preparador. En gran medida funciona por el boca a boca de preparadores que hayan obtenido buenos resultados con su método en convocatorias anteriores y, por tanto, depende de cada sitio. Lo mejor es entrevistarse con varios de un mismo lugar, para comparar métodos, sistemas y, por qué no decirlo, precios. No obstante, se puede estar completamente decidido por uno, ya sea por conocimiento personal, de referencia –por otros opositores que se conozcan- o por cualquier otro motivo. A todo esto, como de la mayoría de las cosas en esta vida, del preparador también se sale, de modo que en el caso de que sientas que no te presta la atención debida, que no te apoya o, en definitiva, que has perdido la confianza, no dudes en cambiar de preparador cuantas veces haga falta.

            El primer momento complicado, cuando ya tienes preparador, es ver cómo “cantan” (en nuestra jerga se llama así a recitar los temas) otros compañeros opositores, con varios meses y/o años de oposición. No te desanimes ni pienses que es imposible dar los temas a ese nivel: la soltura en el cante, la dicción y la velocidad se consiguen con mucho entrenamiento y horas de práctica, así que nada de miedos ni de pensar que nunca conseguirás alcanzar ese ritmo. Cuando ya hayas empezado a estudiar el temario, no pienses que es inabarcable, que nunca lo dominarás o que se te va a olvidar todo a medida que estudies otros temas: cuando vayas avanzando y dando más vueltas a los temas, irás más rápido, observarás que recuerdas más de lo que pensabas, relacionarás los temas y tendrás una visión de conjunto.

            Entre las recomendaciones diarias destaca la disciplina de hierro y la adquisición de hábitos y rutinas de estudio. Prohibido estudiar con el móvil a mano: déjalo lejos y consúltalo en los descansos –evidentemente, entre otras cosas, para leer los tuits de Jurista Enloquecido-. Sé constante en los horarios de estudio: X horas por la mañana y X horas por la tarde –o por la noche si eres nocturno y rindes mejor-. No señalo el número de horas porque depende de cada uno, las que te vengan mejor y notes que rindes, porque como dice el refrán, no por mucho madrugar amanece más temprano. Estudia todo lo que puedas, pero que ello no te lleve a lo que podríamos decir gráficamente como “romper motor”. Recuerda que es una carrera de fondo –sí, ya sé que esto lo he dicho antes, pero es un mantra que ha de interiorizarse-. Haz deporte, ya sea correr, caminar a buen ritmo, gimnasio, bici, natación o lo que sea. Oblígate a salir de casa todos los días, aunque sea para tirar la basura, para comprar el pan o para dar una vuelta a la manzana. Respeta el día de descanso hasta poco antes de los exámenes: piensa que el Holandés Errante volvía una vez a la Tierra cada diez años, tú tienes un día a la semana para desconectar, para socializar, para hacer algún viaje corto o, simplemente, para dormir más y no tocar un artículo en todo el día. En último lugar, entre las rutinas diarias, mantente informado: mira las noticias en televisión, lee periódicos –aunque sean los titulares-, escucha la radio o acude al medio que prefieras, pero es necesario que estés conectado a la sociedad, que sepas qué está pasando a tu alrededor y que seas capaz de hacer un análisis personal y crítico.

            A la hora de los cantes, no te hagas trampas en el solitario: no remolonees llevando menos temas de los que podrías llevar –o de los que te han mandado-, no digas que llevas más temas de los que realmente has estudiado y si te dicen que cantes uno, no lo vetes ni pidas si puedes cantar otro. La relación con tu preparador ha de ser de plena confianza y de máximo respeto, ya que no es solamente alguien que está ahí para oírte. Es tu apoyo, tu consejero y, en la mayor parte de las ocasiones, tu psicólogo. No dudes en confiarle temas personales ni si tienes algún problema familiar o semejante. En cuanto a tus compañeros de preparador –si es que los tienes y los ves-, intenta crear vínculos con ellos y formar un grupo: no los veas como rivales ni como enemigos, todos estáis en el mismo barco, tenéis las mismas inquietudes y cada uno lucha por su plaza. Por esto te recomiendo que intentes crear grupo, y qué mejor forma de hacerlo que ir a tomar algo juntos después de los cantes.

 

            Un pilar que no quiero dejar de recordar es la familia: en ocasiones es la gran olvidada, pero es un elemento esencial. Los integrantes del núcleo familiar próximo a un opositor son los acompañantes en esta travesía por el desierto. Y no solo porque son el soporte económico –lo habitual es que el opositor no trabaje y se dedique en exclusiva a preparar la oposición-, con las excepciones destacadas de aquellos meritorios opositores que se sufragan la preparación con su trabajo, sino que han de convivir con las restricciones castrenses de este encierro voluntario: la agenda de la familia se vincula a la del opositor, así como los horarios de comidas y cenas, los viajes o las vacaciones se programan en función del tiempo de estudio. Desde aquí, por tanto, va mi reconocimiento a todas las familias de los opositores, que sufren en silencio los cambios de humor, las negativas o los resultados adversos en los exámenes.

            Otro aspecto que no quiero olvidar es el propio uso de internet y determinadas herramientas o instrumentos como foros de opositores. En primer lugar, creo que cada opositor es un mundo y es la medida de su propia oposición, por lo que no debes compararte con los demás, ni en horas de estudios, ni en número de temas semanales ni en resultados. Todos conocemos la historia del primo de la vecina del quinto, que escuchó en la pescadería que el hijo de un conocido aprobó la oposición en 6 meses y entró con la mejor nota. No hagas caso a bulos, a comentarios tóxicos ni a los trolls que disfrutan con el sufrimiento de los demás y que solo saben repartir odio. Por este motivo, te recomiendo que sepas relativizar: ni es cierto todo lo que se dice, ni existe un contubernio judeo-masónico en el proceso selectivo, ni todos los jueces somos hijos de jueces. Sobre todo entre exámenes te recomiendo que te aísles de semejantes páginas, de las que no se extrae nada bueno y que pueden generar grandes dosis de frustración y de negatividad.

            Un tema que no puedo pasar por alto es el de aquellos compañeros opositores que no han tenido la fortuna de aprobar y han abandonado la oposición. La suerte juega un papel clave en este proceso selectivo. Todos conocemos a personas muy brillantes que han dejado de preparar. Si te encuentras en esta situación, no pienses ni por un momento que has malgastado tu tiempo. El estudio siempre es una inversión y en este caso has interiorizado un sistema jurídico completo. El hecho de aprobar los exámenes –ya sea el test o el primer oral- es valorado por los departamentos de recursos humanos de empresas privadas. Has adquirido un método de estudio, has madurado como persona, y los conocimientos jurídicos no desaparecen, sino que pueden ser útiles para otros caminos que se pueden emprender: véase un despacho de abogados, la investigación académica u otra oposición distinta, en cuyo caso habrá temas similares, próximos o, si son en todo punto diferente, sabrás cómo reaccionar ante un nuevo temario, puesto que es una experiencia por la que ya has pasado.

            En resumen, simplemente quiero decir que si estás decidido a opositar, si tienes vocación de servir a los demás, si estás dispuesto a un régimen severo de incompatibilidades, a asumir grandes cargas de trabajo y una gran responsabilidad con cada decisión que adoptes, no lo dudes, ésta es tu elección y has de ir a por todas. Piensa que van a ser varios años de esfuerzo, de sacrificio y de renuncias, pero que, en todo caso, apruebes o no, habrá valido la pena.

 

Autor:

 

Daniel González Uriel

Juez titular del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción núm. 2 de La Seu d´Urgell.

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