¿Sirven las conversaciones de WhatsApp como prueba judicial? ANÁLISIS JURÍDICO

Hace apenas unos días, ha salido una noticia que afirmaba que todo lo que digas por WhatsApp puede ser utilizado en tu contra y tiene validez jurídica.

Apoyan su argumento en una reciente sentencia del Juzgado de Primera Instancia núm. 13 de Vigo, en la que supuestamente el juez considera que los chats de la famosa aplicación de mensajería tienen la consideración de un contrato verbal.

Según nos explican, los demandantes querían expulsar de su vivienda a una inquilina morosa y aportaron unas capturas en las que se prueba que la inquilina estaba buscando piso, se discute sobre las condiciones del alquiler y aportan datos bancarios y personales para domiciliar los suministros de agua y luz. Capturas que fueron suficientes para demostrar un incumplimiento del contrato verbal de arrendamiento en cuanto la inquilina dejó de pagar el alquiler y las facturas.

Pero realmente… ¿las capturas de WhatsApp sirven como prueba judicial en cualquier caso?

Nos hemos puesto en contacto con el abogado y profesor colegiado Pere Vidal, para saber hasta qué punto esta información es cierta y estudiar un poco a fondo la línea jurisprudencial y los requisitos para aportar capturas de WhatsApp a un procedimiento judicial.

 

Sobre la validez de los pantallazos en juicio

Si bien hay alguna Sentencia que reconoce pleno valor probatorio a unos pantallazos de “WhatsApp” (TSJ Cataluña 16 de octubre de 2015) o TSJ de Cantabria de 4 de septiembre de 2015, lo normal es que se entienda que la mera captura de pantalla (pantallazo) no es suficiente, requiriéndose medios de prueba instrumentales y adicionales para acreditar la integridad y autenticidad de la prueba.

TSJ Cataluña 16 de octubre de 2015: “Alcanzamos dicha conclusión porque hemos de dar valor pleno (en atención a las especiales circunstancias de dificultad probatoria que concurren el presente caso) a cuanto se deduce de la conversación mediante mensajes telefónicos (…); y ello por cuanto entendemos que las nuevas tecnologías nos obligan a valorar como medios de prueba elementos que no han podido ser tenidos en cuenta por la legislación procesal, pero que en atención a cuanto establece el artículo 3.1 del Código Civil, deben aceptarse como válidos, al responder a la realidad social de nuestro tiempo.”

TSJ Cantabria 4 de septiembre de 2015: “La transcripción de las conversaciones mantenidas mediante el servicio de WhatsApp se viene admitiendo como medio de prueba en los Juzgados de lo Social y en las distintas Salas de lo Social.”

En la famosa “Sentencia Tuenti” (Sentencia del Tribunal Supremo – Sala Penal – de 19 de mayo de 2015), se dijo que “será indispensable en tal caso la práctica de una prueba pericial que identifique el verdadero origen de esa comunicación, la identidad de los interlocutores y (…) la integridad de su contenido (…)”. 

Por lo tanto, lo recomendable es que quien pretenda hacer valer estos “pantallazos” acuda al juicio con medios instrumentales que acrediten la integridad y autenticidad (no es obligatorio que sea una pericial, puede ser, por ejemplo, la testifical de alguno de los interlocutores). 

Pero, aunque se acuda al juicio solamente con los pantallazos impresos y la otra parte los impugne, no por ello el pantallazo es retirado del proceso, y ni siquiera apartado del examen judicial valorativo de la prueba aportada, sino que el tribunal podrá valorarlo de acuerdo con las reglas de la sana crítica, tal cual dispone el art. 326.2 de la LEC.

 

¿Qué medios adicionales o instrumentales se recomiendan?

Como resume muy bien la Sentencia del TSJ de Galicia de 28 de enero de 2016, cuando se aportan conversaciones de mensajería instantánea pueden ocurrir varias situaciones:  

  • Se reconoce la veracidad de dicha conversación y su contenido (esto puede ser mediante prueba testifical de alguno de los intervinientes, interrogatorio de partes)
  • Cuando se practique una prueba pericial (informática) que acredite la autenticidad (no manipulación) y envío de la conversación.

STSJ Madrid 20 de diciembre de 2017.- “Obran (…) informe pericial informático en el que se analizan unas conversaciones mantenidas a través de las aplicaciones WhatsApp y Facebook instaladas en el teléfono móvil de la actora, con otros números de teléfono móvil, así como un conjunto de mensajes SMS intercambiados con un teléfono móvil concreto. Siendo el objeto de dicho análisis en la verificación de que no hay indicios de manipulación en las mencionadas conversaciones, que soporta en su totalidad en un DVD adjunto.”

 

Aunque también existen otras opciones más “originales”:

  • El reconocimiento judicial: Sobre este medio de prueba, la Sentencia del TSJ del País Vasco de 23 de septiembre de 2014 nos recuerda que el reconocimiento judicial del terminal es una prueba válida para comprobar la autenticidad de los WhatsApp.

“La falta de habitualidad de la prueba denominada reconocimiento judicial (artículo 353  y ss. de la LEC) en el orden jurisdiccional social, se enmarca en la posibilidad y precisión de utilizar otros medios de prueba suficientes al objeto de argumentar y probar las pretensiones, donde la apelación de medios y maneras propias de nuevas tecnologías (e-mail, SMS, WhatsApp, Facebook, etc.), se antoja poco habitual y más distante bajo asertos de cierto recelo en garantía de seguridad de información, comunicación y trato de datos y/o conocimiento suficiente de los profesionales, incluido el Juzgador.”

  • Que se oficie a la compañía proveedora del servicio para que certifique la conversación. Si bien esta posibilidad tiene una evidente dificultad, y es que WhatsApp no puede certificar el contenido de los mensajes, ya que están cifrados y encriptados, según explica en su propia política de seguridad y privacidad (https://faq.whatsapp.com/es/general/28030015 ).

 

Por lo tanto, recomendaciones prácticas:

Si bien lo habitual es que estas evidencias digitales son llevadas al proceso a través de su impresión (pantallazos), lo recomendable es acompañarlos de medios de prueba accesorios (testificales que los ratifiquen, pericial que los validen, escrituras notariales (o acta del Letrado de la Administración de Justicia actuando como fedatario) que certifiquen el contenido, los números de teléfono involucrados, hora y fecha de aquellas conversaciones.

Si prevemos una impugnación de la parte contraria y se trata de una evidencia muy relevante para nuestros intereses, es una buena práctica reforzarlo con una pericial informática que certifique todos estos extremos.

Por último, recordar que la impugnación de estos medios de prueba no conlleva la “no valoración” de la prueba por el Juzgador, que las acabará valorando conforme a las reglas de la sana crítica, teniendo en cuenta la amplia facultad de valoración del Juez de instancia, lo recomendable es aportar las pruebas al procedimiento de tal forma que desincentiven la impugnación de la parte contraria.

 

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AUTOR

PERE VIDAL. (Le podéis seguir en Instagram o en Twitter)

Abogado laboralista y Profesor de D° Laboral en la Universitat Oberta de Catalunya.

Licenciado en Derecho y Master en Derecho del Trabajo por ESADE. Desarrolló su carrera profesional en Baker & McKenzie (2007-2013) y PwC Tax & Legal (2013-2018). Actualmente en Augusta Abogados, despacho al que se incorporó en 2018.

Es autor o co-autor de múltiples obras y publicaciones jurídicas especializadas en el Derecho del Trabajo y Vocal del Grupo de Abogados Jóvenes del Ilustre Colegio de Barcelona.Abogado laboralista y Profesor de D° Laboral en la Universitat Oberta de Catalunya.

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