El 31 de Octubre es el #DíaDeLaAbogacíaJoven. ¿Vale la pena escoger este camino?

Hoy, además de Halloween, es el Día de la abogacía Joven, y queremos aprovechar en Jurista Enloquecido para reivindicar un poco nuestra situación.

Pocos saben que en la actualidad un abogado joven no solo tiene en su haber un Grado en Derecho (carrera de 4 años en el caso de que fuera a año por curso), sino que también cuenta obligatoriamente con un Máster de acceso a la abogacía de un año y medio (con sus correspondientes meses de becario bajo el nombre de «prácticas»), así como el haberse presentado a un examen estatal para conseguir el título de abogado, indispensable para poderse colegiar y así poder pagar las tasas de acceso y después las mensuales.

Antes, con la licenciatura, ya podías ejercer con 5 años de carrera, ahora necesitas 7 (solo para ser abogado).

Una vez sales al mundo laboral, las empresas y despachos te exigen experiencia, (al parecer no llega con lo que has trabajado en las «prácticas») así que tienes que «aprender» unos cuantos años de becario trabajando a cambio de adquirirla. Cualquier aprendiz de cualquier profesión tiene un convenio colectivo que regula un sueldo en prácticas, unas bonificaciones a la seguridad social… En la abogacía, cuentas con el fabuloso sueldo de «gratis». Si haces caso y te acomodas puedes pasar años así.

¿Que hay algunas becas que subvencionan la situación? Sí, algunas, si te anotan. Pero en las demás profesiones te bonifican la seguridad social, y es que al aprendiz hay que pagarle aunque solo sea un porcentaje de su sueldo del futuro. Lo lógico, vamos, a no ser que seas jornalero en los tiempos del nazareno.

Después de 10 años invertidos en educación aun sin amortizar, donde solo hubo gastos a cambio de experiencia, te empiezas a cuestionar si para ser abogado, tal y como están las cosas, no resulta necesario tener un buen apoyo económico detrás. Y no me refiero para pagar los estudios, que a muchos les dan becas, sino a la hora de trabajar sin cobrar, pero obviamente tener que vivir igual.

Llegados a esta reflexión, da un poco de envidia Moisés y su tropa de Israelitas que vagando 40 años por el desierto, por lo menos Yaveh se apiadaba de ellos y les hacía llegar «mana» para que se alimentaran, y no se lo cobraba.

Aun así, convives con gente que obviamente no es consciente de esta situación y, al ver al «chaval» a los veintimuchos en casa se cuestiona si no seremos la generación más vaga de la historia de este país. Mejor hubiera sido dedicarse a otra profesión que garantizase el sueldo desde el principio. Camino fácil, o camino inteligente.  Incluso estudiar una oposición, que por lo menos estás estudiando para tener un trabajo fijo con una estabilidad y seguridad envidiables. En abogacía estás invirtiendo 10 años para ser autónomo o empleado con los mismos problemas o mismos éxitos que cualquier otro profesional.

[themoneytizer id=»38530-1″]

 

Y eso unido a que nos enfrentamos, a mayores, con todos los problemas que azotan la profesión: cambios legislativos, revolución tecnológica, cambios de paradigmas, competencia, nuevas formas de entender la abogacía…

Por ello, quien se encuentra en esta situación, ya sea un abogado joven autónomo, asalariado, becario o aún en formación, lo que sí tenemos claro es que no cogió el camino fácil precisamente

No están los tiempos para débiles de espíritu. Desde aquí reconocemos la carrera de fondo de todos aquellos jóvenes que luchan aun teniendo que aguantar comentarios del calibre de que la licenciatura era más difícil y que el grado no sirve, que si tienes tantos años da igual qué hagas o que sepas eres becario, o que tengas los estudios que tengas no es suficiente porque «ahora todos tienen estudios». 

Paciencia, constancia, entrega, trabajo… 

Parece que el sistema quiere crear esclavos. Espero que luchéis para que lo que esté creando sea espartanos. 

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (4 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…

2 Comments

  1. Me siento identificada con la siguiente parte “Si haces caso y te acomodas puedes pasar años así” tanto es así que fue uno de los motivos por los que decidí de que la carrera de derecho tenía otras opciones además de la abogacía y decidí abandonar la carrera de la abogacía por el “trabajo” de opositar

  2. Totalmente identificada, yo estuve trabajando gratis 4 años. Y durante ese tiempo tenía que escuchar joyas como: «que tonta eres, trabaja de dependienta o camarera! Mira a ver si puedes ser administrativa…» y un largo etc. Nadie entendía que continuase trabajando gratis. Continúe, y a día de hoy he callado muchas bocas, un bufete de abogados me contrato y ya estoy litigando con abogados estrella de la Comunidad Valenciana. Pero mi camino solo ha hecho que empezar y lo que tengo ahora aún no me satisface, quiero más! Mucho más! Porque lo quiero todo!

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*