POLICÍA CONDENADO POR JURADO POPULAR

Aunque por los medios de comunicación pueda parecer que el Tribunal del Jurado solo enjuicia delitos como el homicidio o el asesinato, bien sabemos que la Ley Orgánica que lo regula tasa qué delitos deben ir por este procedimiento. En este caso (puedes ver aquí la Sentencia) se trata de un delito especial por razón del sujeto que lo comete: el de infidelidad en la custodia de documentos, regulado en el art. 413 del Código Penal, que recordemos dice así: 

«La Autoridad o funcionario público que, a sabiendas, sustrajere, destruyere, inutilizare u ocultare, total o parcialmente, documentos cuya custodia le esté encomendada por razón de su cargo, incurrirá en las penas de prisión de 1 a 4 años, multa de 7 a 24 meses, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de 3 a 6 años.»

En el caso vamos a ver se produjo un accidente de tráfico, siendo la escena la siguiente: 

Vehículo 1: el conductor un señor, en el asiento del copiloto su esposa, a la que denominaremos señora

Vehículo 2: sólo un ocupante, una chica que conduce el vehículo, siendo propietario del vehículo su padre. 

Acuden los agentes de policía local denominados agentes 2 y 3 a realizar las labores propias tras un accidente. 

El hombre del vehículo 1 da positivo en el control de alcoholemia. 

Aparece el padre de la chica del vehículo 2, que también es agente de policía local, para interesarse por su hija, por su vehículo, etc. 

Muchos ya habréis imaginado que el documento que aquí nos ocupa, en este delito en la infidelidad de su custodia, es el atestado policial, pero ¿quién es el acusado? Recordemos que por razón del delito que se trata sólo puede ser un funcionario público, por tanto, ¿qué agente fue  y qué le llevó a destruir parte de ese atestado policial? Lo lógico en un primer momento es pensar que ha sido alguno de los tres agentes que aparecen en la escena, pero no es así, fue otro agente, al que denominaremos agente 1

La prueba que fundamenta esta sentencia es prueba indiciaria y, por tanto, indirecta, así que vamos a ver cuáles fueron esos indicios, ese juicio de inferencia del jurado que llevó a la condena del agente 1: 

 

1.- Las llamadas de teléfono entre la señora y el agente 1.

Quedó acreditado que se produjeron dos llamadas de teléfono entre un número de móvil propiedad de la señora (recordemos, esposa del conductor que dio positivo en el control de alcoholemia) y el teléfono del agente 1. La primera llamada se produjo justo después del accidente y la segunda llamada a  la mañana siguiente. 

La conclusión que se extrajo fue si bien no puede saberse a ciencia cierta quién fue la persona que llamó desde ese teléfono móvil propiedad de la señora (si fue ella, su esposo u otra tercera persona en su nombre) está cabalmente demostrado que en la llamada al acusado se le relató el accidente y la prueba de alcoholemia y que, bien sea porque quien le llamó le pidió ayuda, bien sea porque el acusado decidió «motu propio» ayudar, lo cierto es que el agente 1, que trabaja en el departamento de atestados, destruyó a propósito y a sabiendas parte de ese atestado. 

 

2.- Declaraciones contradictorias del agente 1 relativas a la llamada de teléfono. 

El agente 1 realizó declaraciones diferentes en fase de instrucción y en el juicio; manifestando el día del juicio que recordaba haber recibido la llamada pero que fue muy corta y cree que podría tratarse de esas llamadas de teleoperadora que realizan «personas sudamericanas», textualmente; y el día de instrucción, sin embargo, momento en que se tienen más frescos los hechos, declaró que no sabía nada de aquella llamada, que no recuerda nada, sí acordándose mucho más tarde el día del juicio. 

¿Qué declaró la señora en este sentido? Que si bien era titular del teléfono móvil en aquélla época la usuaria de ese número de teléfono era su madre, ya fallecida. Sin embargo, también manifestó que su madre tenía demencia y necesitaba de una tercera persona para valerse, no dando credibilidad a la tesis de que la usuaria del móvil fuera la madre de la señora. 

No está demás añadir que el Magistrado Presidente, en la Sentencia, deduce testimonio por posibles delitos de falsos testimonios en la declaración tanto de la señora como del señor por declarar en el plenario que no conocían de nada al agente 1. 

 

3.- Grabación de cámara de seguridad de dependencias policiales. 

Observada la cámara de seguridad instalada en el techo de las dependencias del Servicio de atestados de la Policía Local se observa que el agente 1 coge de una carpeta e introduce finalmente en la picadora de papeles para su destrucción dos tiras, una cuartilla y folio DIN A4, en definitiva, un grupo de documentos que por sus características es evidente que eran parte de un atestado y que no hay duda que se trataba de unas tiras de alcoholemia por la forma peculiar de las mismas. 

Como bien manifestó el abogado de la defensa, dicha grabación no es una prueba directa pues en ella no puede verse qué atestado en concreto se destruye, ni qué tiras de alcoholemia en concreto se destruye. Sin embargo, el jurado analizando lo sucedido de forma lógica y racional no creyó otra cosa que el agente 1 destruyó el atestado del accidente, a sabiendas. 

 

4.- Llamada del agente 1 al Comisario. 

El agente 1 manifestó que cuando se enteró de que el Comisario estaba investigando la desaparición del concreto atestado, llamó voluntariamente por teléfono al Comisario y le dijo que quizás había sido él quien había destruido el atestado, pero que lo habría hecho por error, confundiéndolo con documentos en desuso. 

El tribunal del jurado piensa que con esa llamada que espontáneamente hizo a su jefe, él solo se situó en el foco, en el epicentro de los hechos, ofreciendo una excusa antes de que nadie le señalara como responsable de la desaparición. 

 

5.- Declaración del Comisario. 

Llamado el Comisario a declarar en el juicio, aunque no parece que así fuera en instrucción, el mismo declaró que el agente 1 le llamó por teléfono y le dijo que había destruido el atestado para ayudar a un amigo suyo. 

Por todo ello, puesto en conjunto todos los indicios, el tribunal del jurado llegó a la conclusión de que no puedo ser de otra manera:  voluntaria y a sabiendas, el agente 1 destruyó parte de ese atestado policial del accidente que había ocurrido el día anterior, motivado por esa llamada recibida por desde el número de teléfono propiedad de la esposa del señor que había dado positivo en las pruebas de alcoholemia. 

Las penas que ha impuesto el Magistrado Presidente en sentencia son justo las que solicitaba tanto el Ministerio Fiscal como la Acusación particular (Ayuntamiento de aquella ciudad), y son las siguientes: 

  • 2 años de prisión. 
  • 5 años de inhabilitación especial para el cargo. 
  • Multa de 15 meses a cuota diaria de 8 euros (3.600€). 

Los miembros del jurado votaron en contra de la suspensión del ingreso en prisión del condenado. 

A continuación os dejo el vídeo explicativo de este caso, y otro relacionados como el de los criterios orientativos del TS para la prueba indiciaria y el del Tribunal del Jurado, del canal de Youtube «El Derecho claro».

 

www.youtube.com/watch?v=1XrckHZ_K6Q&t=7s

https://www.youtube.com/watch?v=Xuztt2pmwOI&t=11s

 

Mónica Gil Rodríguez

 Me licencié en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid en el año 2012 y después cursé el Posgrado de Criminología en la UNED. Tras inscribirme como Letrada ejerciente del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid recorrí algunos despachos donde me curtí como profesional. Actualmente, ejerzo en despacho propio y, además, soy integrante del Turno de Oficio penal, penitenciario y menores.

 

 

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