El poder preventivo y el testamento vital

Carolina López

Autor: Carolina López

La legislación española nos permite establecer, voluntariamente, órdenes e instrucciones a alguien en relación a nuestra persona o patrimonio para el momento en el que, por incapacidad física o mental derivada de enfermedad, accidente o vejez, no podamos administrar nuestros bienes o emitir voluntades sobre nosotros mismos.

Seguramente que hoy no estimes necesario dejar por escrito tu voluntad sobre estos aspectos, bien porque no eres dueño de un patrimonio significativo o bien porque ves muy lejano el momento de no poder valerte por ti mismo, pero es interesante conocer las opciones que la ley nos concede para poder prevenir riesgos en el futuro.

Por una parte, encontramos lo que se conoce como poder preventivo que se regula en el art. 1732 del Código Civil, relativo al mandato.

El poder preventivo sirve para establecer, voluntariamente, órdenes a favor de una persona sobre el modo de administración de nuestro patrimonio y otros aspectos personales, así como autorizarla para que nos represente. Este poder produce efectos desde su firma y puede indicarse que subsista para el caso de incapacitación de la persona o puede ordenarse que solo produzca efectos a partir de la incapacitación. La incapacidad puede ser física o mental, es decir, para los casos en los que no podamos emitir nuestra voluntad y/o valernos por nosotros mismos. Este poder se ha de otorgar ante notario (no tiene un coste elevado) y lo puede otorgar cualquier persona con plenas facultades que haya alcanzado la mayoría de edad. El poder puede ser amplio en cuanto a las facultades de disposición y gestión del patrimonio (que es lo que se denomina poder general), o también puede otorgarse un poder especial, con menos facultades. No es necesario que la persona designada voluntariamente por el poderdante tenga relación de parentesco.

Por tanto, existen dos tipos de poderes:

El poder preventivo en sentido estricto (art. 223 CC). En este caso, el apoderado sólo puede actuar desde el momento en el que el poderdante sufre la incapacidad prevista en el documento.

El poder preventivo con subsistencia de efectos en caso de incapacidad (art. 1732 CC). El poder subsiste una vez producida la incapacidad del poderdante y no es preciso esperar a ese momento para que el representante haga uso de este.

Otro de los documentos que el ordenamiento nos permite otorgar por precaución es el conocido como testamento vital. Es un documento en el que una persona deja constancia escrita de su voluntad con relación a los tratamientos médicos a los que desea someterse o no en caso de enfermedad, llegado el momento en que no pueda expresarse por sí misma o, una vez fallecida, sobre el destino de su cuerpo o de sus órganos, o si desea ser enterrado o incinerado.

El testamento vital se inscribe en el Registro de Instrucciones Previas de cada Comunidad Autónoma, dependiente de la Consejería de Sanidad, para conocimiento del personal sanitario que deba tratarnos en ese momento.

Normativa:

  • Ley 14/2002, reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica.
  • Real Decreto 124/2007 de Registro Nacional de Instrucciones Previas.
  • Legislación de cada comunidad autónoma, que puede contener particularidades.

Cada persona puede modificar o anular lo manifestado en un documento vital o en el poder preventivo, para lo que deberá otorgar un nuevo documento, quedando sin efecto el anterior.

Como bien dice el refrán, más vale prevenir que curar.

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