Si eres feo, eres delincuente.

Si eres feo, eres delincuente. Cesare Lombroso nunca pronunció estas palabras, pero seguramente sí las pensó.

¿Existe la criminalidad innata en ciertos sujetos? Es decir, alguien predispuesto desde su nacimiento a ser un criminal en potencia. Y más aún, ¿Es posible que esa predisposición se refleje en sus rasgos físicos?.

Para un autor en concreto, sí. Cesare Lombroso, siglo XIX, fue un criminólogo y médico italiano, fundador de la Escuela de Criminología Positivista, entendía que las causas de la criminalidad están relacionadas con las características físicas y biológicas del sujeto.

Lombroso entendía la concepción del delito como resultado de tendencias innatas, de orden genético, observables en ciertos rasgos físicos o fisonómicos de los delincuentes habituales (asimetrías craneales, determinadas formas de mandíbula, orejas, etc.). Lombroso clasificó a los delincuentes en: criminal nato, delincuente loco moral, delincuente epiléptico, delincuente loco, delincuente pasional y delincuente ocasional. A cada uno le asoció características físicas diferentes, para entender la teoría de Lombroso invito a los lectores a que vean fotografías de los delincuentes catalogados.

También apuntó a otros factores como el clima, la orografía, el grado de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la instrucción, la posición económica y hasta la religión. Evidentemente estos últimos factores si tienen mayor aceptación en la criminología de nuestros días.

La pena tiene como objetivo según Lombroso la defensa social, entendida como neutralización del peligro que para la sociedad representan ciertos individuos que NO pueden dominar sus tendencias criminales. Al mismo tiempo, tiene el fin de intentar una readaptación en los casos en que fuera posible.

Para Lombroso no es relevante el estudio de la imputabilidad del sujeto, ya que todos los criminales son inimputables, y cuanto menor sea su responsabilidad, mayor es su PELIGROSIDAD.  Lombroso criticó a los juristas de su época (crítica por cierto bastante actual), sosteniendo que pretendían aminorar la pena precisamente para los individuos más peligrosos.

Algunos autores consideran que la delincuencia va por “capas”. Es decir cada “clase social” salvo sonadas excepciones se dedica a una concreta criminalidad y el ramillete de delitos que conlleva. Lo que a mi parecer da a pensar es que más que disminuir en tipos penales tenemos una tendencia enormemente al alza y por tanto cada vez más población (y distintas “clases sociales”) se encuentra bajo el paraguas de la criminalidad ofertada por el CP. Piénsese en la cantidad de delitos nuevos  que antaño eran impensables que fuesen cometidos por una clase media-alta. Tal vez siempre fueron los mismos y lo único que ha cambiado son los delitos y con ellos sus autores. O tal vez Lombroso se equivocase y solamente observase tristemente a enfermos mentales y evidentemente inimputables, o incluso siendo imputables cerrase casi de forma completa el camino a la reeducación y a la resocialización del sujeto. 

Si eres feo, eres delincuente. Cesare Lombroso nunca pronunció estas palabras, pero seguramente sí las pensó.

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