¿LOS REPARTIDORES DE “AMAZON FLEX” SON FALSOS AUTÓNOMOS?

En plena campaña de repartos de regalos navideños, esta mañana me aparecía un anuncio en las historias de Instagram, en el que “Amazon Flex” decía “¡Buscamos repartidores autónomos!”. ¿Repartidores? ¿Autónomos? Vamos a analizar la forma de prestación del servicio de Amazon Flex y si estamos ante verdaderas relaciones mercantiles (autónomos) o ante relaciones laborales encubiertas, de forma similar a que algunas Sentencias han declarado con respecto a los repartidores (“riders”) de Glovo o Deliveroo, por poner los ejemplos más conocidos.

Sobre los transportistas autónomos.

En este caso, se exige a los repartidores “tener un coche de tamaño mediano, como una berlina de 4 puertas o un vehículo similar”, lo que ya de entrada descarta la exclusión de laboralidad automática del artículo 1.3 g) del Estatuto de los Trabajadores.

Este artículo del ET excluye automáticamente de su ámbito de aplicación – es decir, no los considera una relación laboral – aquellos casos en los que se utiliza un vehículo propiedad del transportista que requiere una autorización administrativa de transporte (es decir, todos aquellos vehículos que presenten una Masa Máxima Autorizada superior a 2.000 Kg).

Por lo tanto, en aquellos supuestos en los que no entra en juego la exclusión automática del artículo 1 3-g) ET, procede el examen caso por caso de las notas de laboralidad (voluntariedad, ajenidad, dependencia y retribución) que tienen en cuenta nuestros Tribunales para delimitar la naturaleza de la relación – laboral o mercantil – que rige entre cliente (en este caso, Amazon) y el transportista.

En este sentido se pronuncia, por ejemplo, la Sentencia del TSJ de Castilla y León de 17 de junio de 2010: «cuando se diera la no necesidad de autorización administrativa para el transporte, al ser el vehículo inferior a dos toneladas de carga, (…) en todo caso deben concurrir las notas características de toda relación laboral, cuya prueba incumbe a quien la invoca, es decir, al actor”

Por lo tanto, el mero hecho de que sean vehículos “pequeños”, no nos permite afirmar directamente que estemos ante falsos contratos de transporte, pues deberíamos analizar cada supuesto en concreto.

Indicios para considerar que estamos ante falsos autónomos.

Por ejemplo, un “transportista” que acude todos los días al almacén de Amazon en un horario similar, al llegar se le entrega una hoja de ruta fijada por Amazon – o bien se le indica a través de la app oficial – con la programación de los productos que debe entregar ese día, horas en las que debe realizar la entrega.

Como es sabido, Amazon garantiza a sus usuarios (clientes) una determinada calidad en el servicio de entrega. Por lo tanto, no es de extrañar que de una serie de indicaciones específicas a sus repartidores acerca de cómo debe realizarse el servicio.

Pues bien, hay Sentencias que consideran, ya desde hace muchos años, en relación a los repartidores, mensajeros o transportistas, los siguientes indicios de existencia de una relación laboral (Sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana de 20 de noviembre de 2006):

  • “El demandante a su llegada a la empresa por las mañanas firmaba una hoja en la que constaba su hora de llegada, y seguía las directrices básicas que daba la empresa relativas a la forma de llevar a cabo el servicio, control de mercancías, rutas asignadas, abono y recepción de mercancías por los clientes y destinatarios a fin de garantizar la calidad del servicio y en beneficio de la imagen de la empresa.”

 

  • Otro indicio de laboralidad sería que las facturas se realicen por los importes previamente calculados por la empresa, sin que el “transportista” tenga libertad para confeccionar sus propias facturas por los servicios prestados (TSJ de Catalunya de 16 de septiembre de 2013).

 

  • Otro indicio que encontramos (SJS 31 de Barcelona de 11 de junio de 2019 – caso Deliveroo – y STS 16 de noviembre de 2017) es la existencia de una “estructura empresarial”. ¿Un repartidor con un coche constituye una estructura empresarial?

 

  • La aplicación. Aunque se pretenda defender por la empresa que la herramienta de trabajo (el vehículo) es propiedad del transportista, hay un elemento material más importante, que es la propia App a través de la que se desarrolla el servicio. Y esta aplicación (herramienta informática) es titularidad de Amazon.

¿Qué elementos podría aducir Amazon Flex para defender que son verdaderos autónomos?

Es cierto que el Auto del Tribunal Supremo de 16 de septiembre de 2008, confirmó la laboralidad de una relación de transportista en la que “una vez cargada la furgoneta, y teniendo en cuenta la hoja de ruta que debería llevar a cabo, [el transportista] la distribuía según sus propios criterios, sin recibir instrucción alguna de la empresa, pudiendo elegir el mismo a la persona que le sustituiría».

Ello nos permitiría decir que si el servicio de transporte contratado por Amazon se ajusta a estos criterios (liberta en la ejecución de la ruta, libertad para sustituir a la persona que realiza el transporte) podría llegar a argumentarse que estemos ante verdaderos contratos de transporte.

Ahora bien, las últimas Sentencias del Tribunal Supremo (STS 19 d febrero de 2014, 16 de noviembre de 2017 y 8 de febrero de 2018) han “flexibilizado” y ampliado el concepto de relación laboral y por lo tanto, restringen la calificación NO laboral de este tipo de relaciones, exigiendo que la “libertad” y flexibilidad del supuesto autónomo sea plena, sin control o supervisión empresarial.

En definitiva, “las cosas son lo que son y no lo que las partes (o los contratos) dicen que son” (principio de primacía de la realidad), por lo que, aunque la plataforma se denomine “Amazon Flex” (flexibilidad) y suscriba contratos civiles/mercantiles con los repartidores, si el modo en que éstos prestan sus servicios revelan las notas de laboralidad, el vínculo será laboral y plenamente sujeto al Estatuto de los Trabajadores (artículo 1.1 y 8.1 ET).


AUTOR

 

 

 

PERE VIDAL. (Le podéis seguir en Instagram o en Twitter)

Abogado laboralista y Profesor de D° Laboral en la Universitat Oberta de Catalunya.

Licenciado en Derecho y Master en Derecho del Trabajo por ESADE. Desarrolló su carrera profesional en Baker & McKenzie (2007-2013) y PwC Tax & Legal (2013-2018). Actualmente en Augusta Abogados, despacho al que se incorporó en 2018.

Es autor o co-autor de múltiples obras y publicaciones jurídicas especializadas en el Derecho del Trabajo y Vocal del Grupo de Abogados Jóvenes del Ilustre Colegio de Barcelona. Abogado laboralista y Profesor de D° Laboral en la Universitat Oberta de Catalunya.

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