Las ayudas las carga Hacienda

Autor: Jurista Enloquecido

Equipo formado por Abel Gende del Río y Adrián Fernández García

En plena desescalada de las medidas de confinamiento por el Covid-19, cada vez está más claro que el impacto en nuestra economía será de una magnitud nunca vista. No es extraño que la mayoría de sectores económicos y muchos ciudadanos reclamen ayudas a las Administraciones para sobrevivir al tsunami que nos viene. Sin duda, vamos a tener que pasar de la fase de las mascarillas a la de los salvavidas.

Tanto el Gobierno, como varias Comunidades Autónomas e incluso algunos municipios, ya han empezado a aprobar prestaciones y ayudas directas para determinados colectivos y sectores de actividad, con la voluntad de apuntalar sus complicadas situaciones financieras y permitir que sigan a flote mientras se adaptan a los paradigmas de la “nueva normalidad”.

Por ejemplo, el Gobierno ha aprobado una prestación para los autónomos que vean suspendida su actividad durante el estado de alarma mientras esperan a poder reiniciar sus actividades. Asimismo, los trabajadores afectados por un ERTE seguirán cobrando parte de sus salarios directamente del Estado a la espera de poder volver a sus puestos de trabajo. También la Generalitat de Catalunya ha acordado recientemente una ayuda para autónomos y PYMES de menos de 10 trabajadores que, una vez reiniciada la actividad, se comprometan a mantener los empleos durante 6 meses. Mientras que la Generalitat valenciana ha dispuesto una ayuda directa de hasta 1.500 euros para aquellos autónomos que se hayan visto obligados a cerrar. A estas ayudas, se suman las aprobadas por los ayuntamientos de Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante, Getafe… consistentes en diferentes cantidades de dinero pero con el mismo objetivo de aliviar la caída de ingresos de ciudadanos y negocios.

Sin duda, todas estas ayudas y las que vengan son muy bienvenidas, pero desde el punto de vista fiscal es necesario realizar una advertencia, y es que, a no ser que se establezca de forma expresa su exención, tales ingresos estarán sujetos al IRPF o al Impuesto de Sociedades, ya sea como rendimientos del trabajo, rendimientos de actividades económicas o ganancias patrimoniales. Es algo parecido a lo que ocurre con los premios de lotería y juegos de azar, que vienen muy bien pero también están sujetos a tributación.

Son muchas las consultas de la DGT sobre esta cuestión, y en todas ellas se concluye que la percepción de prestaciones, ayudas directas y subvenciones constituyen para sus beneficiarios, o bien rendimientos o bien ganancias patrimoniales sujetos a tributación, siendo necesaria su declaración expresa en caso de exención.

Se considerarán rendimientos del trabajo aquellas prestaciones, ayudas o subvenciones que deriven directa o indirectamente del trabajo personal o de la relación laboral del contribuyente, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas. Con esta configuración legal, las ayudas económicas públicas a trabajadores y desempleados tienen la consideración, a efectos del IRPF, de rendimientos del trabajo.

Mientras que se considerarán rendimientos de actividades económicas a efectos del IRPF aquellas ayudas o subvenciones a autónomos que, o bien sustituyan ingresos ordinarios del ejercicio (como si se hubiera producido una venta), o bien que financien la compra de bienes patrimoniales ligados a la actividad.

Por su parte, se considerarán ganancias patrimoniales, tanto a efectos del IRPF como del Impuesto de Sociedades, cuando generen una variación del valor del patrimonio del beneficiario, ya sea persona física o jurídica, variación que se pondrá de manifiesto en el momento en el que se incorporen al mismo.

También cabe advertir que estas ayudas no suelen estar sujetas a retención o el porcentaje de la misma es muy bajo, de modo que, cuando se declaren en el impuesto correspondiente como rendimientos o ganancias, el pago a cuenta imputable será inexistente o insuficiente, siendo el resultado habitual de la declaración a ingresar. 

Por último, y en cualquier caso, las prestaciones, ayudas directas y subvenciones siguen siendo necesarias y positivas, sobre todo en el momento actual, al igual que lo es ganar un premio de lotería. Sin embargo, no está de más conocer las consecuencias fiscales que se pueden derivar de las mismas y fijarse en el momento de la concesión si están exentas de tributación pues, en caso contrario, una parte del importe recibido tendrá que volver a Hacienda tarde o temprano.

  • Autor: Benjamí Anglès Juanpere, Profesor de Derecho Financiero y Tributario de la UOC (Twitter Aquí)
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